Cierra la puerta.
El momento concreto en que miramos la encimera y, adultos aturdidos, comprendimos que lo único que quedaba sobre ella era tiempo.
Los siglos siguientes fueron algo más duros.
El momento concreto en que miramos la encimera y, adultos aturdidos, comprendimos que lo único que quedaba sobre ella era tiempo.
Los siglos siguientes fueron algo más duros.
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