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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Sol.

Si has de llevarme, deja sellada la promesa de jamás volver. Jamás lo pediré si estás. Que tu mirada atrape este mundo, atrape el tiempo; atrapa todo lo que no quedó. Eres la suerte de haberlo perdido todo. Un pulso eterno. El pulso eterno de Dios. Si he de seguirte, deja que empuje al vacío los meses sin verte. Tolera las horas despierto y sin verte, deja que sepa que estás. El mundo tuyo, la ascensión; libéralo ahora, no queramos perderlo después. No temamos perdernos allí de nuevo. Este aura eterna. Nuestra aura eterna sin voz.
Me recuerdan a ti las mañanas. Hablan del tiempo perdido y -Perdéis el tiempo culpando la suerte, y qué suerte; así volverá a tiempo.

Esta oda al recado.

Ahora que toda su vida pasó a ser holograma relatan inquietos su primera visita a París. Por algo es cíclico y acabaron con Dios. Por algo acabaría el jersey en su armario (su olor en el mío) y todos estos suspiros en el punto de inflexión. Mañana iré a verte dije. Mañana escribiré mi muerte, a tono de excusa, como siempre hicimos. Y que le explique la barrera a la desgana por qué existimos.