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Mostrando entradas de 2019

Laisse tomber les filles o Epitafio I.

A cuatrocientos años de caer la noche y tarde; somos los hijos de una nota en repetición constante que empuja y hace vibrar las puertas, y deja el avance a una mera cuestión de medio, de tiempo no perdido entre el miedo a no encontrarse jamás y a que marche el peluquero del barrio, y ya nadie nos reconozca. Si no fuera porque alguien, una vez, escribió en nuestro muro que servíamos de algo, mucho antes de que nadie más nunca necesitase aquel consejo que nos convirtió en humanos, entre la ironía y el desorden, entre currículum enviado y crédito en la suma. Vaya caída más torpe, amigo. Si ni fuiste capaz jamás de soportar el pánico que te supone no comprender la muerte, la amistad y el amor. A oscuras otro siglo más por rabia, imagino. Vaya tesoro prodigioso nos dejaste al dejarte ver así de libre cuando nada lo era todo. - Y es que en el fondo sí comprendo el amor, la amistad, la muerte. Querer y dejar marchar; dejar marchar y querer. A oscuras otro siglo más por razones de pes...

Por lo de Boston.

Ando dándole vueltas a la idea de dejar la pintura. Oda a la arritmia de los sustos por la espalda. Parte primera de otras tantas, tantísimas partes primeras que llegaron solo un poco más tarde, con las lecciones aprendidas y las curas hechas. Parte importante, otros tantos. En estos días que solo pienso en dejar la pintura. Volvería a pintarte aquella Tempestad aún sabiendo lo de [otro] marzo sin sangre. Volvería a pintarte aquel Concierto.Y a olvidarme con cierto propósito de poner las manos al llegar [y es que aunque no lleguemos no está de más tener un plan]. Ahora que el plan es no llegar. Creo que voy a dejar la pintura. Definitivamente. Al menos por un tiempo. Ya te diré.

Morriña contra fermweh [יהוה]

Si es verdad, y estos pies jamás hicieron de esa tierra su hogar. [¿Qué condición?] Y si es mentira. Que todo ídolo fuese creado para justificar aquel sendero. Carreteras en nombre de Dios.  Imagínales descalzos en aquel semáforo. Imagínalas rezando de rodillas. Carreteras en nombre de Dios. [Y mearnos en cada mártir] Todo lo que hicimos serán las guerras que nuestros hijos no lucharán. Algunos de esos astros y esa zona del espectáculo donde cada rincón es una casa y cada casa un hogar.  Cada minuto un hogar.  [Y tú sin saber mi calle / Y yo sin saber la tuya] Cada sendero una vida. No quisiera el centro de todo este circo ser visto y, malhumorado, echar aquella moneda y encendernos la linterna de luz cálida y con ella esas formas que no forman ni aportan nada a este templo que no aporta nada. No quisiera que trajeses contigo de vuelta otra verdad, pintar con ella la bóveda que cubre el coreto y amamantar la camada. (Se levanta de la silla. Avanz...