¿Cuál será la excusa siguiente que nos empuje al hambre y abra y resuelva las dudas de los próximos tres años? Quizás un muro de pasiones y ruegos, con un pasaje de paz a cada lado y una vertiente infinita de nada. De la más absoluta nada. Algunas sombras que ayuden a diferenciar el lado a rodear elegido y hacer más aventura la pesadez de no ser capaz de encontrar manera alguna de solventar el dilema del muro. Y no sé si contarte acerca del muro. Hay una parte en la parte que elegí seguir, donde una pequeña muesca a la altura de la rodilla deja ver, dándose el impulso justo y durante solo una fracción de segundo, un cartel que anuncia el fracaso de aquella versión de mi que eligió rodear el muro por el lado contrario, hace unos lustros. Recalcan los viejos del pasaje que quizás, tal vez, alguien llegase allí primero y quizás, tal vez, se olvidase que alguna vez fue el primero. No sé si son las mismas caras y las mismas muecas una y otra vez, porque ni les reconozco ni me rec...