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Mostrando entradas de julio, 2016

Caída libre o Y si acaso una pregunta [edificios de renombre].

Si te soy sincero. Tienes todo lo necesario para adorarte cada noche. Eres el descaro justo que invita a echarlo todo a perder. La sonrisa de otros años, de otras tardes. Y esa forma de mirarme mientras bailas. Si te soy sincero. La mentira es el regalo; si crees que no lo dejaría todo por ti, tan pronto. Si crees que no entregaría todo lo que soy y todo lo que pueda ser. (No atraparé tu nombre ni un segundo.) La mentira es lo único.

El que escribí justo a tiempo.

En busca del café de las dos cincuenta y tres. De golpe el camino ha crecido en posición vertical. Alivio, tal vez por haberse perdido la razón concreta del avance y andar en círculos [cada cual cumpliendo propiamente la dimensión áurea, sea dicho]. (Y esta fe calcada en su lucha por hacer valer el paso siguiente, por la respuesta). -La pieza sagrada que dejes en pie servirá; ya hice religiones de cada persona. [El templo tomado no limita] El amargo dolor de echarte de menos aun teniéndote al lado. Aquel dolor quedó en nada, al comenzar a echarme de menos por tenerte al lado.

Por el frío.

Este denso despertar que auguras. El animal de la superficie como hábitat eterno. Terminará por irse, si ha. Los pedazos que anidaron la duda de si sirve, de si vuela o siquiera nace ante el deshielo vivo. El saberse frágil y enclenque a cada paso ante la nueva canción. Ante ese nuevo artista. [Y yo tan lejos de ti. Y yo tan osado a acercarte por hacer años los minutos que queden.  Por hacer vida los minutos que queden.] Y la caída libre que resultó no serlo, por la coraza y el corazón del 'absolutamente nada nuevo' que resultó ser falso. -La primera (y única) mentira mesías de paz. [A pesar. El animal que viste. No puedes igualar ni de lejos la vida. Pero puedes tenerme; no al animal que viste.]