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Mostrando entradas de mayo, 2016

La foto, la letra y el gesto.

Que abandonen la sala. Alguno de estos días vendré a intentar engañarme fingiendo que todo significó nada. Con la pose del ensimismado triunfo ante la huida. Algún recado volverá a reclamarse. Con el silencio. No se engañe. No me engaño tampoco. El silencio es victoria de razón. Mía y del mundo. Es la gloria al consolar la duda matinal, sin traspasar la frontera de olvidarlo. Es la gloria de haberme dejado escribirte los versos más humanos, los más enfermos y el resto. Es la gloria matinal de la diosa en que te convertí y por ello fuiste. Del espacio en que ambos fuimos [me convertiste]. El claroscuro incoloro sabe demasiado. El desconsuelo apagado por estos gritos [en apagado constante]. Y con la boca tapada gritaré por su nombre a cada demonio, sabiendo que fuimos dioses. La foto, la letra y el gesto. Esa tranquila comunión entre lo que fuimos y la caída que creamos. Nadie gana. Solo el mundo pierde.

Y siempre.

Lo quise todo. Lo quise todo y pronto. Lo quise todo, pronto y en cada minúsculo momento que lograse hacerte escapar. Lo quise todo de ti. El soplido rápido de las velas. El descorche enérgico de la botella. Las mil bandas sonoras (o la única y eterna). Fiel acompañante, quizás lo único tomado lento a adrede. Qué dúo. Las insoportables esperas de más. Ojalá hubiesen ardido entonces como ardió todo. Y ese calor lento. El café sabe exactamente a lo mismo. No hay reproche. Esta vez lo anticipo. Lo querré todo y pronto. Todo y pronto, de todo.