La foto, la letra y el gesto.
Que abandonen la sala. Alguno de estos días vendré a intentar engañarme fingiendo que todo significó nada. Con la pose del ensimismado triunfo ante la huida. Algún recado volverá a reclamarse. Con el silencio. No se engañe. No me engaño tampoco. El silencio es victoria de razón. Mía y del mundo. Es la gloria al consolar la duda matinal, sin traspasar la frontera de olvidarlo. Es la gloria de haberme dejado escribirte los versos más humanos, los más enfermos y el resto. Es la gloria matinal de la diosa en que te convertí y por ello fuiste. Del espacio en que ambos fuimos [me convertiste]. El claroscuro incoloro sabe demasiado. El desconsuelo apagado por estos gritos [en apagado constante]. Y con la boca tapada gritaré por su nombre a cada demonio, sabiendo que fuimos dioses. La foto, la letra y el gesto. Esa tranquila comunión entre lo que fuimos y la caída que creamos. Nadie gana. Solo el mundo pierde.