Y siempre.

Lo quise todo.

Lo quise todo y pronto.
Lo quise todo, pronto y en cada minúsculo momento que lograse hacerte escapar.

Lo quise todo de ti.

El soplido rápido de las velas.
El descorche enérgico de la botella.

Las mil bandas sonoras (o la única y eterna).
Fiel acompañante, quizás lo único tomado lento a adrede.
Qué dúo.

Las insoportables esperas de más. Ojalá hubiesen ardido entonces como ardió todo.
Y ese calor lento.

El café sabe exactamente a lo mismo. No hay reproche.



Esta vez lo anticipo.
Lo querré todo y pronto.
Todo y pronto, de todo.

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