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Mostrando entradas de junio, 2015

Por si jamás vuelve [la vida].

Diez mil descansos y la fuerza suficiente para saber darles uso. Los años de avisos. El perfume que oculta este cuarto. El escenario era ella y los dos uno. Frío y calor. Con o sin sabernos algo más que materia y antiguo vapor en pleno ciclo, de vuelta al río y de paso acompañando el recital. Contará las partes que dejamos al romper los ojos del plan. Y esta pasión. Apenas un balanceo vertical. La síntesis infinita y un esbozo adecuado de cara a esta tesis vital, en un maldito balanceo vertical. -El porcentaje del todo que ocupamos en calcularlo. Y borrar el cálculo.

Este gran poder.

El cuerpo eléctrico. Hablaban de mitades sin puntos de unión entre sí. Terminaremos por romperlo todo.                                Y volveremos después para descubrirles el fuego.

Tonterías de ceder espacio.

El descorchar por lo puro. La ciudad se ha vuelto algo menos transitable. Especial mediocridad. Cuenta los pasos a casa. Baila en menor medida, menos noches. Se arregla bajo mandato. El ámbar es creíble. Terrores puntuales son jaula irrevisable. Qué cansado ver nacer tal nuevo alma familiar. Escóndelo. El pive del cuarto solía mirar hacia otros valles. Y lo sabe [hacer]. El pive del cuarto se describe y suelta. La nostalgia de valles secos por tiempos indispuestos. Sabe oler el invierno a tiempo. La parcialidad del trabajo más importante de su vida. Deja saber a la serpiente que, en parte, todo hombre cree en su suerte. La parte cedida. La parte inherente. El resto concluye de igual modo. En suma; sigue siendo fácil la vida.