Romanticismo aplicado.
Liberar al hombre de sentir sería abrir facilidades para esclavizarlo. Al final, todo se basa en eso. Quien siente, crea. Quien crea, lucha. Dejar de sentir trae consigo dejar de luchar. Y con ello la caída. La ausencia de algo por lo que luchar, una idea que defender, expone al hombre ante la duda. El hombre es indefenso por no defender lo suyo.