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Mostrando entradas de 2022

Este café [sobre básculas y quehaceres].

 El peso. El peso. El peso. Sé que aunque mil voces digan que soy un ser horrible no será cierto hasta que un acto de mala fe confirme. Pero el peso, el peso, el peso. Si acaso supiese algo. Si acaso el dolor fuese como el gas y tuviese un olor falso y químico para verlo y poder huir antes de darlo y recibirlo. ¿He inventado yo el dolor? Si tú supieras el amor que di para salir pese al ruido de la derrota, aceptando que todo el dolor allí contenido iba a volverse a casa de cada una, sin solución, a espera de volver a ser absorbido en un par de siglos, con suerte de mezclarse con el agua de un arroyo formando figuras en caída vertical desde mi cara hasta mis pies, desde mis manos hasta el suelo, como indicando el desgaste de este cuerpo y este espíritu. ¿He inventado yo la muerte? Tengo otros temas que ocupar primero.

Silencio, nudo.

No es la revolución soñada pero algo se agita por encima de nosotras. Con que esas agujas no aceleren más el camino será suficiente. Y si no, si ya llegamos y han comenzado ya los coches en llamas y los escaparates rotos, al menos que la libertad sea justa y te trate mejor de lo que jamás supe.  Lucharé también por ello.  Libre conmigo o sin mi - libre contigo o sin ti.  Lucharé también por ello.

Abril decansa [el sol también]

Me escupo en la mano y finjo que ningún momento raro de aquellos que me tocó vivir sigue conmigo en este abril. Finjo que la lluvia y la pila de recados pendientes son causa y parte de este divagar errático que apenas comparto. Y me relajo y doy imagen de no tener nada, y por tanto no esconder nada debajo de esta ropa, y de este pelo, y de esta cara de cansancio que regalo y parezco querer regalar. Parece que no hay otra intención que parecer, pero me acerco y buscando más - porque siempre hay más - reconozco esas vibraciones en el agua que no asustan por su fuerza sino por su constancia, y me relajo esperando que algo pase al fin. Y me bloqueo esperando que algo vuelva y me disfrace de nuevo de alguien que no cree pero entiende, y se cura y cura, y se viste y sale, y repite sus propias consignas porque el viaje nutre y merece la pena. Y es que sé que es cierto que el viaje nutre y merece la pena. Ni tan joven ni tan cerca de llegar, pero el caminar nutre a cada paso y cada paso es cau...