Abril decansa [el sol también]
Me escupo en la mano y finjo que ningún momento raro de aquellos que me tocó vivir sigue conmigo en este abril. Finjo que la lluvia y la pila de recados pendientes son causa y parte de este divagar errático que apenas comparto. Y me relajo y doy imagen de no tener nada, y por tanto no esconder nada debajo de esta ropa, y de este pelo, y de esta cara de cansancio que regalo y parezco querer regalar. Parece que no hay otra intención que parecer, pero me acerco y buscando más - porque siempre hay más - reconozco esas vibraciones en el agua que no asustan por su fuerza sino por su constancia, y me relajo esperando que algo pase al fin.
Y me bloqueo esperando que algo vuelva y me disfrace de nuevo de alguien que no cree pero entiende, y se cura y cura, y se viste y sale, y repite sus propias consignas porque el viaje nutre y merece la pena.
Y es que sé que es cierto que el viaje nutre y merece la pena. Ni tan joven ni tan cerca de llegar, pero el caminar nutre a cada paso y cada paso es causa y parte de este divagar errático que no hace falta compartir, que es y está. Pero que podemos compartir y divagar un rato, y recordarlo de la forma más amable de la vida cuando decidamos, decidas o decida que el camino se recorre mejor sola o acompañada de alguien que no sea yo, solo o acompañado de alguien que no seas tú.
Y estará bien reconocer que la lluvia y los recados fueron causa y parte. Y estarás bien. Y estaré bien. Porque siempre ha estado bien.
Caminar nos hará libres.
[Es imposible que caminar no nos haga libres].
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