Diciembre, tesoro.
Quiero sentir un deseo fuerte. Quiero anhelar, odiar mi vida cada minuto que no lo tenga entre mis manos. Algo brillante al fondo del camino. Reconvertir la pena residual en algo valioso. Darle valor a los días de tregua y saber amar, abrazar, querer; aceptar cada juguete nuevo como algo único que llega y marcha. Amar el intervalo entre que llega y marcha, que no se rompa, que pueda seguir después y que pueda valer tanto o más después. Amar el intervalo que nos quede aunque no quede. Si lo tuviese claro le daría nombre al sabor, a la luz. Si solo de pensar en la muerte y en odiar sentir el pasillo tan grande. En el espacio tan infinito. Este rincón tan infinito. Estoy cansado de demorar contar los sueños, si todo intervalo nace muerto. Estoy cansado de olvidar contar los sueños si todo es gloria o parricidio. Si los nenúfares huelen a la misma muerte, y qué sé yo de la muerte. Qué sabe el viejo de la muerte. Qué sé yo del sabor de nada, si cada intervalo nace dentro del anterior [...