Quedarse.

 Si discutiésemos más a menudo las cosas que sé y pensé y podré afirmar haber callado cuando este agradable diluvio amaine. Si descubriéramos facetas distintas a estos árboles falsos que se dejaron crecer entre el asfalto y el ladrillo. Solo habré sabido invitarte a cines y recomendarte discos aburridos y tristes, entre silencios y "peros" para explicarte por qué almaceno tantos libros y discos, y por qué tengo más instrumentos de los que jamás habré sabido tocar. Sin excusas ni cuentos, eso sí, con la certeza de que todo habrá sido lo correcto cuando no queden casas familiares en las que descansar y concederle treguas al ruido.

He lamido cada recuerdo tanto que los cortes ya notan sabor. Los he escuchado de tal manera que sus bordes ya no rasgan la ropa y puedo correr sin miedo entre sus muebles. Podemos correr sin miedo entre sus muebles y sentarnos en un hueco que olvidé tenía preparado al fondo. 

Para nada lo olvidé.


Dadme un silencio, una cruz y algo de agua. Tendremos Papa pronto.




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