El fino desangre.
Puedes contemplar todavía la brecha en la voz del último gran mensaje. La indecisión de tirar por tierra toda fe, de la que aún susurra, para hacer la caída dócil. Una conseguida verdad a goteo que ilumina la ruta directa al infierno y borra el resto, como un museo entregado en favor de la gloria temprana [y aquello del bonito recuerdo en sus ojos]. Traedme una lograda mentira que frene este derrame. Cualquiera. [El mismo puño que evita el desastre dibuja el retrato del titubeo frágil descrito en tu nombre]. Traigo esta luz en parpadeo. Así logre convencerme.