No la asustes [que vuele].
Se posó con holgura. Desafiante atisbaba la ley humana, esa cárcel. Con ojos de poema exacto; una vida ignorando al alma. Toda esa fuerza heredada del Diablo. Demonio del deseo por ella. Luz y sombra en sus garras. La lectura no es clara; vuela alto. Se columpia, pendiente el eterno pesar de parar y caer. Dos estrellas muertas cobran vida tras ella. Un paso en falso y marcha el licor del día.