Noventa sesenta noventa.

Por recuperar la fé. Por recuperar reconocer perderla. Caer de rodillas frente a un dios nunca sujeto a nadie, a nada. Reloj es piel. Errar es piel. Terminar con el latir del pulso es piel. Parar, reír, soñar, anticiparse; crear de cero nunca. Ese dios es firme. No duda. Ve más en piel que horas y errores. No termina, solo crea. Solo cree y llama hombre al hombre fiel, mujer a la mujer libre. Es un recíproco gratuito; sentir y ser sentido. Ese dios es vida; nacer y morir, todo falso.

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