Dios se volvió títere [la emboscada del timbre].
Ahora alejas y acercas ondas sin pudor. Crees irresistible (y algo más) aquella sombra. Ritual sin pena.
Áspero el llano. A diez horas de saberse silencio silbaba. Todo está en su sitio, creo.
Que no existe luz adecuada. La fotografía quedó pequeña a su vera. ¿Sabes crear la vida?
Calma. El poeta ha muerto. Agota agitar el llavero. Suerte. Y eso que amenazaron siempre con aquello de perder sus trenes.
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