Anónimo (al final).
Oda por aquel verso en negro al silenciar los cuatro puñales rotos; la luz del rebaño al imitar sin espíritu tu luz. Aun cayendo caes del cielo (almenos en buenos ojos) a esas manos impropias de análisis incorrecto. No pases la noche así.
Comentarios
Publicar un comentario