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Un entrañable suspiro constante.

Con poco que dijese el día hubiera sido suficiente. Nada. La sincronía que aún vendo.
Decidieron salir a buscar la paz; reír, jugar, correr y demás patrañas inspiradas por la música ambiente. Apagaron las luces. Los dulces amagos de talento y proezas memorables en muerte temblaron. Desde los pies hasta el último cabello de sus cabezas. Y míralos ahora.
El radio infinito del infinito marco que acompaña. Lo oculto en él. Lo sensible. Y es fauna y palabra y sabor. Y sabe a algo ese azul que rodea. Y saben algo del azul que acompaña. Y ese misterio tangible. Si acaso dos salmos, tres almas y encanto divino perpetuo, en su nombre. Y se travieron a inventarse un nombre. Contempla y somete la vida a su obra. Y escupe si quieres. Es tuya la obra. Y escupe al hombre y la orden. Es tuya la obra. Y promete. La resolución del séptimo atardecer. El valiente invento del siglo XXI (o de una cifra más oportuna).
Y si volviera a nacer todo sería del mismo modo. Lo sé. Y si no fueras. Dios, si no fueras.

-Preciosa la escultura.

Saltar. Contemplar a la caída cada verso escrito. Cada silencio en esta eterna brevedad atemporal (y sentir el vacío tirando de nuevo hacia la cornisa). Descomponer en el trayecto toda herencia humana. Comprender la caída. Un mal cálculo. El universo es un mal cálculo de un Dios que ni navega ni dejó navegar a tiempo. Barcos sin océanos y mares vírgenes colonizados por invidentes enseñando el marfil (llamémoslo así) de una mañana de inspiración mal vendida. El descanso de las tres y cuarto es el mayor poema que jamás escribió el capitán. Y lo acompañaron con aplausos.

Lucha de gigantes (versión).

La banda sonora de las cinco de la tarde en plena metamorfosis (sin carteles de peligro). Enclaustrada ella y liberada el alma [y otros factores que tienes derecho a conocer, por supuesto, andas leyendo mi tesoro; recordé a aquellas horas una frase escrita al error en un tema escrito al error, psicólogos advierten, ellos sí, de la relación natural (creo incluso mágica) entre sensación y recuerdo oculto, (inconsciente ama al nervio)]. Jamás creí aquello de que aceptarlo haría menos temible el miedo. Soy una jodida criatura a estas alturas de la tarde (la vida). Acompañado de las, creo, últimas palabras de un ermitaño hoy mudo. Miento de nuevo. Acompaña, además, esta banda sonora humana y un palpitar constante de tu nombre. Algo anuncia la posibilidad del dolor temido en tan temprana esclavitud ante tu ausencia, y lo anoto, por mí y por mi sentido. Avisos para el futuro (del futuro). Dispones del arma ahora. Estoy aquí. Bautismos y alegorías, repito sin darle forma. Supo...

Dioses en tu bloque.

Autor y público en unánime apertura al mundo. Difícil papel la omnipresencia del hombre.