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Suerte (perdona el bautizo tardío).

Recuerda las miradas a contratiempo. Aquellos saludos sin luz. ¿De qué color vestía la última vez? Un sector del público aconsejando correr. El otro gritar y borrar (correr de una forma digna). Y qué única estaba. Vertía todo a una, sintiendo a Poe en el fondo apuñalando la suerte. Cambian años en horas, se entiende. No hay dudas. Dudaba y lo sé, dudaba por ella. Besaba y amaba también a ese modo, lo sé, igual que aquel eco de gritar y borrar. Toda una vida adoptada en la cuna del mundo, para venir y renombrar el pleno universo. Cuánto poder sin siquiera saberse para vivir. Degradada a gris en imperfecto de tercera, sin nadie para verlo ni verla.
Ojalá fuera tan fácil. Ni prestigio ni alma. Ojalá fuera fácil celebrar la nueva llegada. Ojalá fuera fácil recordar el vacío.

Sol.

Si has de llevarme, deja sellada la promesa de jamás volver. Jamás lo pediré si estás. Que tu mirada atrape este mundo, atrape el tiempo; atrapa todo lo que no quedó. Eres la suerte de haberlo perdido todo. Un pulso eterno. El pulso eterno de Dios. Si he de seguirte, deja que empuje al vacío los meses sin verte. Tolera las horas despierto y sin verte, deja que sepa que estás. El mundo tuyo, la ascensión; libéralo ahora, no queramos perderlo después. No temamos perdernos allí de nuevo. Este aura eterna. Nuestra aura eterna sin voz.
Me recuerdan a ti las mañanas. Hablan del tiempo perdido y -Perdéis el tiempo culpando la suerte, y qué suerte; así volverá a tiempo.

Esta oda al recado.

Ahora que toda su vida pasó a ser holograma relatan inquietos su primera visita a París. Por algo es cíclico y acabaron con Dios. Por algo acabaría el jersey en su armario (su olor en el mío) y todos estos suspiros en el punto de inflexión. Mañana iré a verte dije. Mañana escribiré mi muerte, a tono de excusa, como siempre hicimos. Y que le explique la barrera a la desgana por qué existimos.
[Que no sea el momento no implica que no muera si no te veo.]

Genio de la muerte.

Libre del peso; qué cerca estuvimos de irnos dioses. Prisma infinito y ni aquí arriba parece tan grave. Ojalá. Había tan poco que olvidar entonces (no habías ni nacido). Olvidaste a la madre del mismo modo que ella olvidó tu esencia (qué suerte). Hablando de tí, dijeron en el parque [vuelve pronto] que el hijo de Érebo trajo mucho más a la espalda. Y tan frágil el viaje tesoro. Llegamos a puerto y, tesoro, con la mitad de ébolos solamente uno pudo partir. Espero con ansias desencadenen a Caronte [Qué dulce vives].