Genio de la muerte.

Libre del peso; qué cerca estuvimos de irnos dioses. Prisma infinito y ni aquí arriba parece tan grave. Ojalá. Había tan poco que olvidar entonces (no habías ni nacido).
Olvidaste a la madre del mismo modo que ella olvidó tu esencia (qué suerte). Hablando de tí, dijeron en el parque [vuelve pronto] que el hijo de Érebo trajo mucho más a la espalda. Y tan frágil el viaje tesoro. Llegamos a puerto y, tesoro, con la mitad de ébolos solamente uno pudo partir.
Espero con ansias desencadenen a Caronte [Qué dulce vives].

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