Cráteres y mentiras.

Espectador declarado de una voz sin llama. Su palidez rota sumerge en la más cercana lejanía a todo aquí. Ojalá el valor fuese intrínseco y así pudieses irte en paz, porque no hay picardía en tus secretos. No hay amor en tus llanuras. Te falta el hambre excedente en casa, creadores y destructores que te asocien con lo eterno. Porque nada queda ya que te palpase ayer, pese a la grandeza de la vida y lo desgarrador de la vida. Eres única.

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