Nos vemos.

Como aquel parque y sus ruidos, amaneciéndome y trayendo inviernos en primavera. Tápanos los ojos por uno. La promesa no dada. El rencor sin cheque. Sólo hablando solo, cuando antes de llegar a puerto ya vislumbraron la palidez del lugar. Sólo hablando a bobas, arreglándome entre el polvo de las pisadas anónimas entre la nieve. Véngame de espaldas, marcando con carbón. Cicatrices de guerra al margen pero marcando con carbón.

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