Y si aquel pulgar dejase de lastrarse.

Y de estos mil años charrando de caídas.
De aquellos no saber vivir entre unas carnes salvajes [y jamás vacías de bondad].
De estos millares de segundos. De estos salvarme de ti, de mi y de mis peldaños.

Hubo cierto algo. Hubo un cierto todo.

Nuestro corazón estará adorando al dios que crearás, como hicieron otros tantos antes y como harán quienes no vendrán detrás [Mataré al poeta].

-(ayúdame a no pedirte ayuda)

Ayudadme.

[No es otro estrecho valle anclado en la mirada del pueblo sin huella. Es el pueblo con madre honrada del talento de un hijo cercano a la muerte. Y de una muerte escrita con la mayor lejanía al infanticidio].

He venido a buscarte. 
Porque te he narrado mil veces. Porque el deje de escupir sea por dioses venideros.

Sálvennos. 



-[o sálvense] (o sálvense). 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diciembre, tesoro.

Laisse tomber les filles o Epitafio I.

Este café [sobre básculas y quehaceres].