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El nombre del poste marcado en la muñeca por si regresar llegase a parecernos la opción más adecuada.

Los gritos descosidos de tu prenda favorita por algún detalle de esos que, dicen, no venir a cuento.

El descarado ritmo vertical y profundo. Tu alma infinita y el pulso infinito contra esa manía de ocultarla. Tan sabido conocerte.

He visto un hueco entre tu tercera y quinta costilla que puedo fingir no haber besado nunca.

[Del balance; amo amarte.
Sabedor del regreso.]

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