[Apunte tres.]



“Murales en nombre de Dios.
                                             Escríbeme al llegar.
Estaré en el mismo lecho de siempre, observando con calma el nuevo mundo, como si la vida al observar lo fuese (aunque el paisaje sea más paisaje que observación con tu huida).
                                                Deja que llueva por siempre.
Aminoren giro y palpen eje. Separen tacto y materia mientras dure el saludo. Háganle ofrendas a la eterna despedida, dios, y dejen a la lluvia reparar el proceso (porque es suyo). Porque fuimos suyos.

Al acecho religiones ansían imposición. Silencio.
      Es mucho más salvaje que cualquier guerra. Y más sublime.

-¿Por qué caer si te quedas?-Me dijo. Porque alejarse es el modo más bello de recordarte,
                                                              Tesoro.


¿Qué esperas de una religión sin rabia?”

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