Anexo I o Inapetente Prometeo.
"He olvidado todo el odio por momentos. La vuelta a casa más traidora de la última época. Tantas respuestas irreverentes.
-Llegadas con ganas de marchar.
Y qué si busco todavía tu olor en mi jersey gris. No queda nada que haya olvidado a drede. Y qué si ahora recupero la ilusión de aquellas escenas. Los últimos meses no tacharán los cien primeros días. Ay amor, si tú supieras las veces que forcé callar llamarte amor. Tan imprevisto de todo. Y qué si importas más bien nada ahora. El frío golpea al hombre, no al poema. Y qué si pienso en mantener tus fotos, como fingiendo la misma amnesia de aquel reencuentro en Delicias, como todas aquellas veces que agarré las ganas de huir, dejándote vencer, temida, por cuestiones indomables. Escupiré en tu nombre mil veces y más, por tantas cosas. Le sonreiré a tus poses, por tanta gloria perdida.
-La calle no olía a cemento. El aire bailaba descalzo. Tú invisible ante los mortales; y yo tan Dios.
Seré peor amante si cabe. El peor compañero que jamás nadie desearía. Ignoraré tu muerte, harás lo propio y serás la heroína de la historia. Serás tres cruces en línea y huiré, tan rápido como jamás supe. El silencio de nervios hecho hombre, sin hambre. El tesoro, a golpes, hecho tanto. Jamás serás el tesoro del poema. Jamás serás el cierre triunfal de ninguna novela que lleve conmigo. Tan siquiera la dueña del tarjetero de mi cartera. Y qué esperabas, eternidades, si apenas mereciste el tiempo dado."
Prometeo muerto.
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