No olvidé la calle ni el número, te olvidé. La primera fue dulce, con intriga e interés de amor virgen. La pena la traen las quinientas restantes.
Maldito momento para dejar de escribirte.
No olvidé la calle ni el número, te olvidé. La primera fue dulce, con intriga e interés de amor virgen. La pena la traen las quinientas restantes.
Maldito momento para dejar de escribirte.
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