Esa magia. Esa escena. Esos ojos.
Se perdieron volando y míralos ahora. Perdona y pausa la imagen (no es la primera vez).
Huele distinto ahora que la alergia ataca sus pasos; la magia vuela sola.
Sabes amar el golpe; la escena brilla sola.
Se mantienen los ojos, lo sabes (el sueño agita aunque no mires).
Por qué debería repetirse si mañana volveremos al estatus que nos permite el verano. Feroz, fugaz y tranquilo al marcharse.
Esa lupa no capta nada. Que el barro mancha tu traje y su amor por la vida. Eva no capta nada; Eva no aceptó su nombre. Ve a mirarla a la noche que olvidó suspirar y pregúntale por la alergia que pesa en ella. La tecla del piano, el calor y el ruido no la dejarán estar acompañada.
La presión hecha echada al chasquido demoledor. Eva no entiende que el tiempo muerde.
Igual la alergia no cura; cuéntale los detalles del alma.
Seguimos girando a la misma hora; es algo que Eva no entiende; la calma no existe.

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