Luces de faros.
Cero aciertos si firma la balanza. Sigues siendo la única luz que deja soñarse desde dentro para que, sin saludo de vuelta, aprenda al detalle cada gesto y mirada (de repetirme tus fotos).
La balanza está rota sin rencor por tu peso en ella. Mide en negativo cada día y noche. Faltas siempre. La corteza de ese árbol no eligió ser tallada.
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