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El muro I. Recuperarse y saltar en el sitio [un elefante en la habitación]

¿Cuál será la excusa siguiente que nos empuje al hambre y abra y resuelva las dudas de los próximos tres años? Quizás un muro  de pasiones y ruegos, con un pasaje de paz a cada lado y una vertiente infinita de nada. De la más absoluta nada. Algunas sombras que ayuden a diferenciar el lado a rodear elegido y hacer más aventura la pesadez de no ser capaz de encontrar manera alguna de solventar el dilema del muro. Y no sé si contarte acerca del muro. Hay una parte en la parte que elegí seguir, donde una pequeña muesca a la altura de la rodilla deja ver, dándose el impulso justo y durante solo una fracción de segundo, un cartel que anuncia el fracaso de aquella versión de mi que eligió rodear el muro por el lado contrario, hace unos lustros. Recalcan los viejos del pasaje que quizás, tal vez, alguien llegase allí primero y quizás, tal vez, se olvidase que alguna vez fue el primero. No sé si son las mismas caras y las mismas muecas una y otra vez, porque ni les reconozco ni me rec...

Laisse tomber les filles o Epitafio I.

A cuatrocientos años de caer la noche y tarde; somos los hijos de una nota en repetición constante que empuja y hace vibrar las puertas, y deja el avance a una mera cuestión de medio, de tiempo no perdido entre el miedo a no encontrarse jamás y a que marche el peluquero del barrio, y ya nadie nos reconozca. Si no fuera porque alguien, una vez, escribió en nuestro muro que servíamos de algo, mucho antes de que nadie más nunca necesitase aquel consejo que nos convirtió en humanos, entre la ironía y el desorden, entre currículum enviado y crédito en la suma. Vaya caída más torpe, amigo. Si ni fuiste capaz jamás de soportar el pánico que te supone no comprender la muerte, la amistad y el amor. A oscuras otro siglo más por rabia, imagino. Vaya tesoro prodigioso nos dejaste al dejarte ver así de libre cuando nada lo era todo. - Y es que en el fondo sí comprendo el amor, la amistad, la muerte. Querer y dejar marchar; dejar marchar y querer. A oscuras otro siglo más por razones de pes...

Por lo de Boston.

Ando dándole vueltas a la idea de dejar la pintura. Oda a la arritmia de los sustos por la espalda. Parte primera de otras tantas, tantísimas partes primeras que llegaron solo un poco más tarde, con las lecciones aprendidas y las curas hechas. Parte importante, otros tantos. En estos días que solo pienso en dejar la pintura. Volvería a pintarte aquella Tempestad aún sabiendo lo de [otro] marzo sin sangre. Volvería a pintarte aquel Concierto.Y a olvidarme con cierto propósito de poner las manos al llegar [y es que aunque no lleguemos no está de más tener un plan]. Ahora que el plan es no llegar. Creo que voy a dejar la pintura. Definitivamente. Al menos por un tiempo. Ya te diré.

Morriña contra fermweh [יהוה]

Si es verdad, y estos pies jamás hicieron de esa tierra su hogar. [¿Qué condición?] Y si es mentira. Que todo ídolo fuese creado para justificar aquel sendero. Carreteras en nombre de Dios.  Imagínales descalzos en aquel semáforo. Imagínalas rezando de rodillas. Carreteras en nombre de Dios. [Y mearnos en cada mártir] Todo lo que hicimos serán las guerras que nuestros hijos no lucharán. Algunos de esos astros y esa zona del espectáculo donde cada rincón es una casa y cada casa un hogar.  Cada minuto un hogar.  [Y tú sin saber mi calle / Y yo sin saber la tuya] Cada sendero una vida. No quisiera el centro de todo este circo ser visto y, malhumorado, echar aquella moneda y encendernos la linterna de luz cálida y con ella esas formas que no forman ni aportan nada a este templo que no aporta nada. No quisiera que trajeses contigo de vuelta otra verdad, pintar con ella la bóveda que cubre el coreto y amamantar la camada. (Se levanta de la silla. Avanz...

Drums.

Una semana digna de cualquier poeta. He visto cierto ápice. La sangre avisando, y una energía. Tengo cierto golpe. La injusticia doble, triple. Echa las cuentas. No somos tan humanos de principio a fin si todo cuenta tan poco. If I had told any of my thoughts about you. Ese alma tan pura y tan bella. Este compás que jamás harás duo. Y a quién gritarle.Y a quien no odiar. Sentido el impulso de volver a esa calle. Y beber como hice. Y querer como hice. Y descorchar ese miedo que tuve. Y susurrarte a voces que jamás pudiera haberte tenido. Pero te quise ver tan libre y tan indomable. Y te quise tan de lejos. Y en estas calles quién me cuida de que no vayas a estar. Y quién soy yo para pedir que me cuiden. Un golpe de aquel socorro que jamas sabré cuidar por ti. Ojalá sintiese el impulso de volver a esa calle. Y jamás hubieses estado en él. Y jamás hubieses sido la mejor recompensa. You will be missed, S.P.

Engerer.

Si viviese aquí encerrado de por vida. Cuatro sueños solo. El hambre chica Sol. El buen padre. Si ese cielo no volviese a regalarme, resonando en otra tierra firme; otros diez de mala suerte. Ojos negros, piel clara. La brisa de aquel marco superior. La prisa del invierno. Si soñase aquí a su lado todavía. Cuatro miedos solo. Y un acabarse en luto por mitades. Si quisiese. Otro abril que sepa a cine.

O existeix l’objectiu.

Amamantad a los inútiles de fe. A los inválidos de fuego rápido. Ojalá cada verso cayera aquí. Ojalá cada Tzar cayera aquí. El defluente favorito del Rhin.